Por Jaime Robledo

Los retratos que realizaba Ricardo Sánchez Ortega en su estudio sobresalen por la forma en que aborda a sus clientes para destacarlos, personalizarlos y exaltar sus cualidades físicas y de carácter, sin importar si eran fotos de filiación, personales o de encargo familiar.

Los recursos que utilizó son relativamente austeros: usaba fondos neutros, enfatizaba con luces de estudio –cuidadosamente dirigidas– el rostro, cuerpo y fondo sin decoración ni cicloramas, utilizando sólo alguna mesa, bancos, sillas o un reclinatorio. Se auxiliaba del retoque con grafito y cremas en el negativo para suavizar o disimular imperfecciones en el rostro de niñas y niños, mujeres y hombres, jóvenes y adultos, lo que le valió el reconocimiento de su clientela hasta que cerró el estudio en 1995, a los 84 años de edad.

Sánchez Ortega nació el 16 de noviembre de 1911 en San Francisco, Michoacán, y murió el 23 de febrero de 2000 en Fresnillo, Zacatecas, dejando un acervo de más de 100 mil negativos tomados principalmente en Fresnillo, desde 1942 hasta 1987, los cuales fueron conservados por su familia y donados por iniciativa de Rafael Pinedo Robles, yerno del fotógrafo y cronista de Fresnillo, a la Fototeca de Zacatecas Pedro Valtierra, donde están en proceso de conservación, catalogación y digitalización.

Este artículo es un esbozo de los años 1943-1945 a partir de una selección de 12 mil negativos en blanco y negro que recibieron tratamiento de conservación, y fueron luego catalogados y digitalizados gracias al apoyo de una beca del Fonca (2019- 2020), consistente en material de conservación.

*Consulta el artículo completo en la edición 161 de la revista Cuartoscuro

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