Por Pedro Valtierra

HéŽctor Garc’a y su esposa Mar’ía, en su casa, 1997. Foto: © Pedro Valtierra

Héctor se fue. Con su partida volvimos a ver sus imágenes en decenas de publicaciones y pudimos leer cientos de palabras sobre él, su obra, su trascendencia en el fotoperiodismo. Comparto hoy lo vivido con él, pequeños fragmentos que, creo, retratan su especial personalidad y su gusto por disfrutar la vida a través de la fotografía.

Yo empezaba apenas como fotógrafo… sería 1973. No lo conocía, pero lo admiraba de oídas. Se hablaba mucho de él: que había trabajado con Fernando Benítez, que había expuesto en Francia, que había convivido con Diego y Frida, que era amigo de José Revueltas y de Tin Tán, cuyas películas me encantaban. Y, de repente, regresando de una orden de trabajo, alguien me dijo: “Mira, ése es Héctor García”. No me lo imaginaba así: grandote, dicharachero, desparpajado, bromista, pero, eso sí, siempre de corbata. Fue la primera vez que lo vi.

Para leer este artículo completo, adquiera Cuartoscuro 115 en tiendas Sanborn’s, red de librerías Educal y De Cristal.

2 COMENTARIOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí