por Elisa Lozano

©Martín Boege/autorretrato

Quizá el que su abuelo Wolfgang fuera además de un notable botánico, fotógrafo, influyó en la vocación temprana de Martín Boege [1] por la imagen. A los 19 años estudia fotografía en Xalapa con Adrián Mendieta, y en ese mismo lapso ingresa al Centro de Capacitación Cinematográfica, donde toma clases con el polaco Janusz Polom, a quien considera una inspiración para su generación “por qué nos enseñó a ver, a darle prioridad al concepto sobre la técnica, a encontrar nuestro mundo visual”, dice.

Otras figuras importantes en su formación han sido Vilmos Zsigmond y Lazlo Kovacs, quienes impartían la Masterclass en Budapest, Hungría, a la que asistió en 2001, así como  Tony Kuhn, Rodrigo Prieto —al que ayuda durante la filmación de Amores perros— y Federico Barbabosa.

Entre otras influencias, Boege reconoce la del cine expresionista alemán, la de los cinefotógrafos Robby Müller, Christopher Doyle, Gregg Toland y a Figueroa como discípulo de éste.

Noticias lejanas, la celebrada ópera prima de Ricardo Benet, que muestra el doloroso proceso de la emigración del medio rural al urbano, es su primer largometraje. Está signado por una imagen muy natural y secuencias que tiene una particularidad distinta; en los paisajes naturales de Xalapa,  utilizó filtros ocres para disociarlas de Ciudad de México,  a donde se traslada el personaje central, éstas resueltas en una gama cromática más densa y líneas verticales (cámara en mano. Una propuesta que le valió el reconocimiento de la crítica).

En su segunda película, El violín, ópera prima de Francisco Vargas, Boege se involucró tanto en el proyecto que participó además como coproductor. Éste fue realizado con pocos pero muy eficientes recursos  económicos y un talentoso equipo humano que logró lo que parecía imposible, rodar la cinta en tan sólo cuatro semanas. Toda una hazaña.

Para diseñar la atmósfera, en absoluto acuerdo con el director, tomó como referencia las imágenes periodísticas de la agencia Magnum y estudió la estética del filme I´m Cuba/Soy Cuba (Mikhail Kalatozov, 1964). De forma natural se eligió filmar en blanco y negro, lo que incrementó la dificultad técnica, pero permitió darle a la cinta una expresión más artística, lograr ricos matices, texturas, así como una atmósfera especial y anacrónica.

A su vez, los planos coreografiados, una cámara sin afectaciones que por momentos permanece fija en el piso, “como si alguien la hubiera olvidado y esa presencia se desarrollara a lo largo de la historia”, un impecable diseño sonoro y la música del violín, coadyuvaron al impresionante resultado final.

Exhibida en festivales internacionales El violín ha sido multilaureada en todo el mundo (a la fecha ha obtenido 55 premios). Pero más allá de eso, el film trasciende aún por ser, como dice Vargas:

Una historia pasada y presente, una página apenas de un capítulo desgraciadamente nunca cerrado: el de aquellos que por décadas han sido olvidados por nuestra sociedad: los indios, campesinos; hombres y mujeres a quienes muchas veces la miseria e injusticia han llevado a tomar la vía armada como un camino desesperado para tratar de mejorar sus condiciones de vida.[2]

La serie de televisión Capadocia (HBO) que cuenta la vida de varias mujeres encarceladas por distintas circunstancias, marca el inicio de la colaboración entre Martín Boege y el director Carlos Carrera. Dicha experiencia le permitió adquirir gran rapidez al filmar (durante 18 semanas en formato de 16 mm) y adaptarse a nuevas historias, bajo ópticas distintas.

Con el mismo director filma Backyard-El Traspatio, un drama policial que aborda los feminicidios en Ciudad Juárez y evidencia la incapacidad del sistema social y legal para impedirlos. Trabajo por el cual recibe el premio Ariel a la mejor fotografía. En tiempos recientes realizó con Carrera De la Infancia, cinta de la que señala “es un guión basado en un libro lleno de sentimientos.

Es una historia muy fuerte, dramática y dura, sobre la violencia intrafamiliar”. La misma entrelaza momentos de fantasía y realidad, con igual nivel de importancia, lo que exigió una gramática visual compleja y gran precisión en los complejos movimientos de cámara.

Documentales

Desde muy joven Martín Boege acompañó a su padre, el etnólogo Eckart Boege a sus prácticas y trabajos de campo, registrándolos con su cámara. Desarrolló así una mirada sensible que hoy observa con agudeza las condiciones sociales y la problemática del país, tal vez por ello el género documental ocupa un lugar importante en su filmografía. Entre otros, destaca por su contenido y estilo visual,  Los ladrones viejos, las leyendas del artegio, de Everardo González quien junto al fotógrafo Gerardo Montiel y el propio Boege realizó el cuidadoso trabajo de iluminación y colorimetría que se aprecia en el documental.

Una parte esencial en la realización de una película es la búsqueda de locaciones, un proceso en el que Boege se involucra a fondo y disfruta al captar con su cámara de fijas ciertos momentos; entrar a las casas, introducirse en cierta forma en la vida de otras personas, capturar la energía del lugar. Al respecto dice: “me impregno de ideas e imágenes a partir de la foto fija, del trabajo previo…he desarrollado mi propio lenguaje, me nutro de los scoutings y  de la vida cotidiana”.

Los trabajos más recientes en los que ha participado son: Nómadas (Ricardo Benet), La Cebra (Fernando León R) y La sargento Matacho (William Gonzáles). Actualmente se prepara para iniciar el rodaje de The girl, de David Riker.

Martín Boege despunta ya en el extranjero, más el cinefotógrafo no se deja deslumbrar por el glamour, se trate de cortos o largometrajes, su objetivo es claro: filmar guiones inteligentes y comprometido


[1] Martín Boege Paré (Ciudad de México en 1977), estudió en el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) especializándose en cinefotografía. En 2003 obtuvo una beca de coinversión del FONCA para filmar su documental La Requisa, trabajo ganador del premio del Jurado en el Festival Cine Las Americas en Austin, Texas.  A los 25 años filmó Noticias Lejanas (Ricardo Benet) su primer largometraje como cinefotógrafo, por el que se le concedió el Mayahuel a la mejor fotografía del Festival de Cine de Guadalajara, Mejor fotografía en el V Festival del cine pobre, Gibara, Cuba y se le nominó al Ariel. Por la cinta El violín obtiene el Colón de Plata en el Festival de cine Iberoamericano de Huelva, España, La India Catalina, en Festival de Cine de Cartagena y su segunda nominación al Ariel, premio que se le concede en el 2010 por la cinta Backyard-el traspatio. Ha realizado tres series de TV, decenas de documentales, cortometrajes y comerciales. En 2007 su trabajo fue publicado en el calendario Kodak Worlds Cinematographer´s, y en 2011 en la revista Kodak incamera (http://www.motion.kodak.com/motion/uploadedFiles/incamera_july2010_nomadas.pdf).

La entrevista con Martín Boege fue realizada por la autora el 18 de abril de 2011.

[2] Comentarios del director en http://www.elviolinthemovie.com/home_flash.html

1 COMENTARIO

  1. Hoy pasamos en nuestro cine club casero, la película de Noticias Lejanas. Nos sorprendió la belleza de la fotografía. No sabía de Martín e inmediatamente terminando vine a la computadora y me enteré de su trabajo. Es en verdad excelente, comparable a lo mejor de la fotografía mundial. Qué orgullo para México y los mexicanos. Nos levanta la estima. Si lees este comentario Martín, que me dará mucho gusto. Recíbelo como un reconocimiento a tu bello trabajo. Un abrazo.

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