A un mes de que inicien los festejos por el Día de Muertos, los panteones de la zona otomí de Toluca, en el Estado de México, ya se visten de los característicos colores amarillo y naranja de la flor de cempasúchil que los mismos pobladores siembran, como parte de los festejos a San Miguel Arcángel.

Las tumbas se llenan de pétalos y al sitio acuden cientos de pobladores que arreglan los altares de sus familiares para preservar la tradición en la que recuerdan a sus difuntos, sobre todo a los niños y jóvenes.

Con información de Crisanta Espinosa/ Corresponsal

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