Daniel Daza[1]

Por Elisa Lozano

Daniel Daza representa a una generación que realizó con éxito la transición entre la fotografía análoga y la digital, desempeñándose  como ”foto-fijas” del cine mexicano en las últimas dos décadas. Ante su cámara han desfilado Diego Luna, Javier Bardem, Gael García, Salma Hayek, Johny Deep, Daniel Giménez Cacho, Penélope Cruz, William Hurt, Dennis Quaid, Pierce Brosnan, Ana de la Reguera, Jamie Lee Curtis, Damián Alcázar y Benicio del Toro, por mencionar unos cuantos.

Sus imágenes circulan en la red, protegidas por el copyright de las productoras internacionales más importantes; Columbia Pictures, Disney, Warner Bros, etc. Vitorio Sttoraro, el gran maestro de la luz, con quien trabajó en Zapata, el sueño del héroe (Alfonso Arau, 2005) admiró su “gracia para captar imágenes fijas”, y es que la sensibilidad de Daza para sintetizar en una sola imagen el ambiente de una cinta, la precisión en la temperatura de color y la cuidadosa elección de los encuadres, aunado a su sensibilidad para integrarse en los sets casi sin ser percibido, lo han posicionado como el foto-fijas más prolífico, y es respetado en el medio fílmico porque ha dedicado más de veinte años de su vida no sólo a la captura, sino a la reflexión y al estudio de la imagen.

Heredero de la tradición de grandes maestros de la fotografía, realiza estudios en ese ramo y en 1982 comienza su carrera profesional gracias al Sr. Rafael Cuervo, director de los Estudios América, quien le da una carta autorizándolo a realizar su tesis sobre cine en ese lugar. Así, casi sin darse cuenta y sin saber exactamente cuál sería su actividad, conoce a Rafel Corkidi, uno de los grandes innovadores de la cinefotografía nacional, por trabajos como Ángeles y querubines (1972), y quien entonces dirigía la película Las Lupitas (1984). Casi al mismo tiempo, Daza trabaja con Luis Alcoriza en la filmación de la película El amor es un juego extraño y con Mario Argumedo se introduce a la fotografía de cine, percatándose que por entonces no existían ni bibliografía ni estudios formales sobre el tema. Esa situación, aunada a su encuentro con Manuel Álvarez Bravo, lo motiva para asumirse como fotógrafo de cine.

Cuestionado sobre la definición de la fotografía fija para cine, Daza nos habla de su complejidad, ya que cada película  tiene un planteamiento diferente, por el género, el tipo de producción, la estética, la concepción misma de la historia e incluso por el concepto publicitario, aunque para él “cada cinta implica un acto apasionante y un disfrute”, y ve la fotografía como  “un documento visual que trasciende más allá de la publicidad”.

A corta edad Daza tuvo el privilegio de colaborar con los directores más emblemáticos del cine nacional:  con Ismael Rodríguez lo hará en Reclusorio 2 y 3, de él apreciará su gran oficio, la pasión desbordada para montar una escena, la forma de matizar y dar intención a cada personaje, así como los tonos de voz y las reacciones necesarias para construir el relato fílmico, pero sobre todo, la manera en que Rodríguez daba las indicaciones a “los foto- fijas”. A la postre, los conocimiento adquiridos a su lado serían fundamentales en su formación. Algo similar le sucedió con René Cardona Sr., Emilio Fernández, Gilberto Martínez Solares y José Estrada, con quienes  colaboró, siendo además testigo del último Festival de Cine Independiente, en el que —entre otros— participó Diego López Rivera.

Para Daza el trabajo del fotógrafo de fijas comienza desde la lectura del guión, por que a partir de ese momento propone y aporta ideas visuales sobre el proyecto, ajustándose a las indicaciones del director y adaptándose al tipo de cinta, que en su caso puede ser desde un corto personal e incluso  de bajo presupuesto, como fue En el espejo del cielo, (Carlos Salcés, 1998), hasta  costosas producciones como serían El Che (Steven Soderbergh, 2008), Una Chihuahua en Beverly Hills (Raja Gosnell, 2007) o The love in the time of cholera (Ike Newell). [2]

Sobre la forma de trabajar en sus inicios, el fotógrafo narra que en esa época el asistente de dirección era quien marcaba la pauta para la toma de imágenes y la coordinación de los actores que a la voz de “entra un still”, posaban ante la cámara de fijas. Ese acto, que representaba una acción casi mecánica, fue transformándose hasta desarrollar una consciente y aguda mirada personal, fruto de la constante atención a las puestas en escena de directores y estilos de iluminación muy distintos de cinefotógrafos como Rodrigo Prieto, Emmanuel Lubezki, Guillermo Granillo, Xavier Pérez Grobet y Carlos Marcovich, entre otros. Solía utilizar cámaras de diferentes formatos (35 mm, 6 x 6”) lo que aunado a los materiales influía en los resultados. Las imágenes se utilizaban tanto para los pósters de la cinta, como para la promoción de los actores, para las agencias de publicidad, etc. Él mismo realizaba y controlaba todo el proceso fotográfico: toma, revelado, impresión y selección.

Acerca de la relación entre la fotografía fija y la cinematográfica, Daza afirma: una vez entendida la propuesta estética de la película, el cinefotógrafo narra un discurso visual y la fotografía fija se encarga de “remarcar” las frases importantes dentro y fuera del set. Ejemplo de ello fue el rodaje de la cinta Y tu mamá también, en la que tanto el director Alfonso Cuarón como Emmanuel Lubezki le ofrecieron su apoyo, otorgándole las facilidades para la ejecución de las fotos fijas, lo que coadyuvó al buen resultado del proyecto.

En voz de quien ha sido nombrado “el último stillman” [3] del cine nacional, uno de los problemas a los que se enfrenta en esta profesión, es que a veces la elección del fotógrafo de fijas en una producción se toma a la ligera y en vez de darle esa responsabilidad a los conocedores del oficio, se contrata a gente sin experiencia e incapaz de tratar con los actores, quienes esperan un resultado a la altura de su trabajo.

Para Daniel Daza una buena fotografía fija (still) es una carta de presentación ya que resume en sí la estética de una película “la imagen es universal, no necesita subtítulo, habla por si misma”.

La transición

En particular, la transición de la fotografía análoga (en su física, óptica, química, mecánica) a la digital le fue difícil dada su formación visual, y en un primer momento reaccionó con hermetismo ante la nueva tecnología, sin embargo más adelante concluyó que la fotografía “nunca perderá majestuosidad o credibilidad”, por que finalmente la magia de una imagen reside en el interior de la misma, no en la técnica fotográfica utilizada para llegar a ella.

Actualmente utiliza  la fotografía digital y una depurada técnica  en la que  —al igual que antes-— prevalece la ejecución con precisiones directas. La premisa que rige su trabajo es que “la imagen debe ser limpia dese su toma”. Así, mediante el adecuado uso de la tecnología obtiene buenos resultados, sin olvidarse del conocimiento histórico y formación que la fotografía análoga le proporcionó cuando era estudiante.

A pregunta expresa sobre si le gustaría hacer cine, Daza contesta que no de manera profesional, pero acepta que le encantaría realizar un cortometraje como cinefotógrafo para aplicar lo que le aprendió a todos aquéllos con quienes ha participado, y como un ejercicio sobre la forma de resolver la iluminación de una escena.

Gracias a un trabajo arduo y en ocasiones anónimo, las imágenes de Daza han permitido que a partir de una imagen los espectadores del mundo entero identifiquen todo tipo de películas. Deseamos que la profesión de fotógrafo de fijas, perdure con espíritu renovado, como el que él imprime a su obra.


[1] El presente texto está basado en la entrevista realizada por quien suscribe a Daniel Daza (Ciudad de México, 1961), el día 20 de junio de 2010, en la Ciudad de México. Filmografía selecta: Fidel, David Attwood (2002), TV, Bandidas, Joachim Ronning, Espen Sandberg (2006), Vantage Point, Pete Tavis (2008), Backyard, Carlos Carrera (2009), Ventanas al mar, Jesús Mario Lozano (2009), El baile de San Juan, Francisco Athie (2009), Solo quiero caminar, Agustín Díaz Yañes (2008), Zapata, Alfonso Arau, (2003), Nicotina, Hugo Rodríguez (2002), Before Nigth Falls, Julian Schnabel (1999), Sexo, pudor y lágrimas, Antonio Serrano (1998), Santitos, Alejandro Springal (1997), Le madame, le cónsul, Bertrand Van Effenterre (1995), Salón México, José Luis García Agraz (1994), Ángel de fuego, Dana Rotberg, (1991), Crónica de familia, Diego López Rivera (1985). Al momento, Daza prepara la curaduría de una exposición que mostrará el proceso de realización de una película durante el naciente Festival de Cine de la Ciudad de México que se montará en la plancha del Zócalo capitalino del 4 al 13 de febrero del 2011.

[2] En este sentido cabe señalar que la imagen tomada por Daza al actor Jack Black, utilizada en el póster de la cinta Nacho Libre (Jared Hess, 2005), se convirtió en un ícono adoptado por la comunidad latina residente en los Estados Unidos.

[3] Patricia Gola “De profesión stillman”, Luna Córnea, núm. 24, 2002, p. 246.

2 COMENTARIOS

  1. hola hemos visto como fue el trabajo de daniel daza aqui en colombia enla pelicula el amor en los tiempos del colera, de GABRIEL GARCIA MARQUEZ nos gustaria poder comunicarnos con el ya que hay personas aquie en colombia interesadas en sus trabajo muchas gracias y esperamos su respuesta un correo o un telefono
    att magda conro

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