© Archivo Pedro Valtierra/ Cuartoscuro.com

El 4 de febrero de 1902, Manuel Álvarez Bravo nació en la capital de país. Desde entonces han pasado 118 años y su legado en la fotografía es inconmensurable.  Su obra abarca desde finales de la década de 1920 a la de los 90; es uno de los fundadores de la fotografía moderna y se le considera el mayor representante de la fotografía latinoamericana del siglo XX.

Las imágenes de Álvarez Bravo registraron los diversos rostros de México. Su interés por la fotografía surgió a raíz de su vínculo con personajes como Hugo Brehme y Edward Weston, de quienes aprendió una nueva forma de mirar los escenarios y los personajes que lo rodeaban.

Con estudios de arte en la Academia de San Carlos, se formó de manera autodidacta a partir de lo que veía y aprendía en revistas especializadas y, en particular, de los consejos del fotógrafo alemán Brehme, quien llegó al país en 1905 y se especializó en fotografiar las distintas facciones que participaron en la Revolución Mexicana.

Luego de su encuentro en 1923, Álvarez Bravo se animó a comprar su primera cámara y empezó a experimentar con ella. En 1925 se casó con la fotógrafa Lola Álvarez Bravo e inició su carrera como creador independiente.

Dos años después, conoció a la italiana Tina Modotti, por quien sentía gran admiración. Al ser deportada del país en 1930, Modotti le cedió su trabajo en la revista Mexican Folkways, lo que le permitió fotografiar a los más destacados muralistas y conocer diversos escenarios y lugares del país.

Sus primeras actividades fotográficas estuvieron vinculadas al cine.  En la década de los 40 se relacionó con el director ruso Sergéi Eisenstein y participó en varias de sus películas, entre ellas la famosa cinta ¡Que viva México!, generando fotografías fijas.

Su primera exposición individual tuvo lugar en la Galería Posada en 1932, la cual reunió 18 instantáneas que causaron gran impacto entre creadores y público. En marzo de 1935 participó, junto a Henri Cartier-Bresson, en una muestra en el Palacio de Bellas Artes. Asimismo, expuso su obra en las galerías y museos de las principales ciudades del mundo, entre las que destacan la montada por André Breton en la Galerie Renue et Colle en París y The Family of Man, muestra colectiva en el Museo de Arte Moderno de Nueva York en 1955.

Álvarez Bravo presentó más de 150 exposiciones individuales y participó en alrededor de 200 muestras colectivas, cuya obra contribuyó al desarrollo de la fotografía moderna y ser considerado un referente de este arte en México. En 1973 donó su colección personal de fotografías y cámaras al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.

Obtuvo el Premio de Arte Sourasky en 1974 y el Nacional de Arte en 1975, fue merecedor de la beca Guggenheim, recibió la Condecoración Oficial de la Orden de Artes y Letras en Francia en 1981, el Premio Hasselblad en 1984, el grado de Master del Internacional Center of Photography de Nueva York en 1987 y la distinción como creador emérito del Sistema Nacional de Creadores. Una sala del Museo de Arte Moderno de México lleva su nombre a manera de homenaje.

Su obra está presente en colecciones como la del MoMA de Nueva York, el Internacional Museum of Photography, en Nueva York; el Art Institute of Chicago, el Victoria and Albert Museum de Londres y la Bibliotheque Nationale de París.

Manuel Álvarez Bravo fue maestro en la Academia de San Carlos y en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos. Fue fundador, director y editor de fotografía en el Fondo Editorial de la Plástica Mexicana. Murió el 19 de octubre de 2002, a los 100 años.

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