Procesos antigüos: ¿Alternativos o heliografías contemporáneas?

Anasella Acosta

©Jorge Camarillo

©Jorge Camarillo

La recuperación de los procesos antiguos de fotografía no tiene como fin revivir el pasado, no se trata de nostalgia o romanticismo, sino ampliar las herramientas de expresión de los creadores en el presente y no limitar el conocimiento a una imposición industrial. Esta fue la conclusión a la que llegaron los practicantes, aficionados y admiradores de procesos como el heliograbado, impresión al carbón, paladio/platino y colodión húmedo, quienes se reunieron durante una semana en el Primer Encuentro Internacional de Procesos Fotográficos Alternativos.
Realizado en Xalapa, Veracruz, lugar que es considerado la capital de la fotografía –aquí se encuentra la única facultad donde se imparte una licenciatura en la materia y es el sitio donde el fotógrafo mexicano Carlos Jurado impulsó la práctica de técnicas antiguas en la década de lo setenta-, el encuentro propició la discusión de temas que fueron desde la propia conveniencia o no de seguir denominando a estos procesos “alternativos”, pasando por la demanda de poner punto final a la polémica bizantina de si es mejor lo digital o lo antigüo, hasta asumir como única y real preocupación las posibilidades de la imagen que se derivan de la recuperación de las  técnicas antigüas y de su adaptación e hibridación con los procesos digitales.
El comité organizador  de este primer encuentro, integrado por Manuel González de la Parra, Arturo Hernández Reséndiz, Héctor Vicario Montiel y Byron  Brauchli, explicó que este evento nace de un creciente interés de los jóvenes en los procesos antigüos como alternativas de expresión, y en el concepto se buscó reunir a los impulsores del rescate de estas técnicas en países diferentes en una misma época: en México con Carlos Jurado, en Suiza con Jon Goodman, y en Estados Unidos con Richard Sullivan.
Durante el encuentro Jon Goodman, Sandy King y Waldemaro Concha impartieron talleres de heliograbado, carbón y colodión húmedo, respectivamente. También se realizaron diversas exposiciones, entre las que destacaron las de estos tres maestros. Como revelación destacó la muestra de la joven Saraí Ojeda.
Se llevaron a cabo tres charlas con recuentos sobre la presencia de los procesos antiguos en la fotografía mexicana, como el realizado por la historiadora Claudia Negrete, y donde se vertieron algunas posiciones lúcidas, como las del fotógrafo oriundo de Aguascalientes, Jorge Camarillo, quien propuso nombrar “heliografías contemporáneas” a estas técnicas antigüas, pues concibe una evolución dada la búsqueda estética contemporánea de quien los emplea, y los convierte así en procesos vigentes más que históricos: “ahora lo importante es saber cómo te vas a enfrentar a la imagen… lo importante va a ser el abordaje”.
Para el maestro Jurado más allá de las discusiones de nombrar como alternativos o no estos métodos, son importantes los resultados que se quieran obtener. Así Cuartoscuro preguntó a algunos de los asistentes al encuentro sus motivos para conservar algunas de estas técnicas.
Para Waldemaro Concha, quien ha recuperado la técnica de colodión húmedo se trata de  un “goce” y una “locura” muy personal: Tiene que ver con una búsqueda muy humana, la búsqueda de la imagen, de la belleza, de la producción manual de la imagen.  “Sé que a través de procesos puedo obtener las imágenes más rápido y fácil. Cada proceso tiene una cualidad expresiva, pero para mí el colodión implica un acercamiento mayor con la producción de la imagen. Hay ocasiones en las en todo un día sólo se logra una imagen, pero significa mucho, porque hay un esfuerzo en la captura y obtención; se trabaja contra el aire, el tiempo, la temperatura, las cualidades de los químicos y cuando se consigue la imagen la satisfacción para mí no es comparable  con ninguna otra técnica. Pienso que es una comprensión de la vida más gozosa, todo el proceso le da un sentido a la vida”.
Jon Goodman expresó su principal motivo para hacer heliograbados: Las impresiones que se logran son hermosas y la permanencia incuestionable dados los materiales empleados como las tintas de carbón y el papel ciento por ciento algodón. Goodman mencionó que el escogió el heliograbado porque necesitaba una labor en la cuál obtener satisfacción a cambio, y consideró que el auge que ahora tiene el heliograbado, cosa que no existía cuando él se inicio en el proceso, quizá se deba a que la impresión digital no es muy satisfactoria, ni durante el proceso ni en la interacción  humana, y lo materiales tampoco ofrecen resultados muy satisfactorios; “el heliograbado, a diferencia, es un proceso que no sólo puedes ver sino sentir”.
En tanto, Julio Galindo, autor del manual sobre platino/paladio expresa: “No vamos a ir con los ritmos de vida que nos marcan, lo que importa es el trabajo que uno hace y tiene que ver con el gusto por el trabajo artesanal. Los procesos digitales son muy buenos, y han aportado a la recuperación de procesos antiguos; hacemos negativos digitales, vemos las imágenes en computadoras, podemos seleccionar, cortar. Para mí no necesariamente tienes que llevar una cámara antigua grande y pesada, puedes captar fotos con una cámara pequeña, revelar, escanear, hacer un negativo de 16 x 20, y para imprimir la emulsión en platino-paladio, esas son las ventajas de conocer ambas técnicas. A mí me gustó la riqueza de la gama tonal que propicia el platino, que no me daban otros procesos, me gusta la calidad”.
Para Byron Brauschli impulsor del heliograbado en México con los procesos antiguos cada uno tiene más posibilidades de expresión. “Hay una necesidad creativa de los fotógrafos que  quieren expresarse más allá de la impresión común. Es un error calificar de romántica la práctica de estos procesos. Realizamos trabajo documental recurriendo a estas técnicas, totalmente antipictorialistas, que se confrontan con la  técnica del romanticismo del heliograbado pero se fortalecen ambas cosas. Los pictorialistas cuestionan que este trabajando documental, pero hay muchas ventajas, por ejemplo en temas donde se exhibe la deforestación, aparece una confrontación entre la belleza de la copia impresa que atrae, es suculenta y atractiva, y la devastación del contenido de la imagen, hay una contradicción, atracción- rechazo y es completamente intencional llamar la atención a  través de la copia”.
En su calidad de fotógrafo invitado Francisco Mata opinó: “No hay una sola  forma de hacer fotografía e imprimirla, ha habido diferentes caminos que nos llevan a diferentes miradas y formas de entender la fotografía. Cada técnica de impresión o proceso tiene su propio lenguaje y lo que es interesante es saber que el fotógrafo o artista tiene otras posibilidades.
“No todos los procesos por el sólo hecho de hacerse de forma artesanal dan como resultado fotos buenas, como tampoco no toda la  salida digital es mala; la combinación, que cada vez se está haciendo de manera más intensa, da buenos resultados, así como dicen que Gardel cada día canta mejor, se dice que nunca se habían hecho platinos como ahora, por ejemplo. No debemos caer en esta forma de futbolización, ‘a cuál les vas, a los antiguos o a los modernos’, son fundamentalismos de  ambos lados. Lo importante es entender cuál ha sido el desarrollo del lenguaje fotográfico, y poner a disposición de los fotógrafos distintas maneras de  expresarse y soportes para hacerlo”.

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PUBLICADO

9 agosto 2009

 
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